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Parroquia Nuestra Señora de Lourdes

DOMINGOS

  • De Octubre a Julio…

19:30 h – Eucaristía / 20:30 h – Oración

  • De Julio a Octubre…

20:00 h – Eucaristía / 21:00 h – Oración

El primer domingo de cada mes (día de Cáritas), tras la oración tenemos un momento de encuentro y convivencia.

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Padrenuestro -VIII

Dom. XX T.O. – 18 Agosto 2019

«Perdónanos… como nosotros perdonamos» (Mt 18, 21-35)

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«Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores». Como necesitamos el pan, así también necesitamos el perdón.

Es propio del hombre ser deudor ante Dios: de Él hemos recibido todo…. Somos deudores porque en esta vida hemos recibido mucho: la existencia, unos padres, la amistad, las maravillas de la creación… El que reza aprende a decir “gracias”.

En las relaciones humanas no todo se resuelve con la justicia: Para poner una barrera al mal alguien debe amar más de lo necesario para comenzar una historia de gracia nuevamente. Jesús sustituye la ley del talión con la ley de amor: lo que Dios me ha hecho, ¡te lo devuelvo! Sí, puedo perdonar. Y si no me siento capaz, tengo que pedirle al Señor que me dé la gracia de perdonar.  (P. Francisco)

Salmo 103, 2

El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor.

Lectura: Del Evangelio de Mateo

Acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.

Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

El señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».  (Mateo 18, 21-35)

Silencio

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Señor, muchas veces nos olvidamos de decir “gracias”. Por mucho que nos esforcemos, siempre hay una deuda inagotable con Dios que nunca podremos pagar: Él nos ama infinitamente más de lo que nosotros lo amamos… Padre, ¡ten piedad de todos nosotros!

  • Señor, Padre, perdona nuestras ofensas. En nuestras vidas siempre habrá algo por lo que pedir perdón: pensemos en los momentos en que el rencor ha ocupado nuestro corazón… Padre, ¡ten piedad de todos nosotros!

  • Señor, perdona nuestras deudas, nuestros pecados, “como” nosotros perdonamos a nuestros amigos, a la gente que vive con nosotros, a nuestros vecinos, a las personas que nos han hecho algo que no era agradable. Padre, ¡ten piedad de todos nosotros!

  • Señor, ayúdame a perdonar. Con una palabra, un abrazo, una sonrisa, podemos transmitir a los demás lo más precioso que hemos recibido: El perdón, que debemos ser capaces de dar a los demás… Padre, ¡ten piedad de todos nosotros!

  • Tratemos de escuchar la historia de una persona que ha cometido un error: un prisionero, un convicto, un drogadicto. Pregúntate a quién se debe culpar por sus errores, si solamente a su conciencia, o a la historia de odio y abandono que algunos llevan tras de sí… Padre, ¡ten piedad de todos nosotros!

  • Demos hoy gracias a Dios por la vida donada del hermano Roger, testigo incansable del Evangelio de la paz y de la reconciliación, y por la comunidad de Taizé, verdadera parábola de comunión animada por el fuego del ecumenismo.

Padrenuestro

Oración final: Llévate a Jesús en vacaciones…

Señor mío, Tú hablas con tus discípulos y dijiste:
“Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

Asunción de María

15 Agosto 2019

Asunción de María (Lc 1, 39-56)

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La asunción de María confirma nuestra esperanza cristiana: hay salvación para el hombre. Hay una vida definitiva que se ha cumplido ya en Cristo y que se le ha regalado ya a María; en ella se ha realizado de manera plena lo que esperamos un día vivir también nosotros

Aquella mujer que supo acoger como nadie la salvación que se le ofrecía en su propio Hijo ha alcanzado ya la vida definitiva. La que supo sufrir junto a la cruz, la injusticia y el dolor de perder a su Hijo, comparte hoy su vida gloriosa y nos invita a caminar por la vida con esperanza.

María es la Madre de la esperanza, sobre todo para los más pobres y los más crucificados de este mundo. Al cantar hoy el Magnificat, recordemos quién es el Dios que ha glorificado a María y en el que ella ha puesto todo su gozo y su esperanza. No es el Dios neutral; es el Dios de los pobres. «El que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; el que colma de bienes a los hambrientos y a los ricos despide con las manos vacías».

Lucas nos invita a hacer nuestro el canto de María, para dejarnos guiar por su espíritu hacia Jesús, pues en el “Magníficat” brilla en todo su esplendor la fe de María.

Salmo 44

De pie a tu derecha está la reina

Lectura: Del Evangelio de Lucas

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.

Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Silencio

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Señor Jesús, te pedimos por los jóvenes para que afronten la vida con honradez y valentía y que se sienta abiertos para ser útiles a los demás. Que te coloquen en el centro de sus vidas como la mejor opción.

  • Señor Jesús, te pedimos por nuestros mayores, que conserven un corazón joven, estén abiertos a las nuevas generaciones y que se sientan comprendidos y nunca solos o despreciados.

  • Señor Jesús, te pedimos por los enfermos, que sientan tu mano amorosa en medio del dolor. Especialmente mira con amor a María, dale fortaleza, a ella y a su familia.

  • Señor Jesús, te pedimos por todas las madres, mujeres fuertes y audaces, que ponen su vida al servicio de sus hijos y afrontan la gran aventura de educarlos como hombres y mujeres de bien. Que en esa misión que Tú les has encomendado sientan tu Espíritu que les alienta y acompaña.

  • Señor Jesús, que como María, mujer orante, seamos constantes en la oración. Que como hizo María, abandonemos nuestros planes por los planes de Dios. Que sepamos acompañar por la vida, caminemos con el que sufre y que como Ella sepamos ser reflejo del amor de Dios.

Padrenuestro

Oración final : Magnificat

Padrenuestro – VII

Dom. XIX T.O. – 11 Agosto 2019

«¡Danos hoy nuestro pan de cada día!» (Jn 6, 1-11)

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La segunda parte del Padre nuestro, en la que presentamos nuestras necesidades a Dios, comienza con una palabra que huele a cotidianidad: el pan. «¡Danos hoy nuestro pan de cada día!». Esta oración parte de una certeza que a menudo olvidamos, que no somos autosuficientes y que necesitamos alimentarnos todos los días.

Jesús nos enseña a pedirle al Padre el pan de cada día unidos a tantas personas que viven en la necesidad y no tienen lo necesario para vivir. Y en este caso «pan» vale también para el agua, las medicinas, el hogar, el trabajo…

El pan que pedimos en oración no es «mío», sino «nuestro», no solo para nosotros, sino para toda la fraternidad del mundo. Todos nosotros. Así, Jesús educa a su comunidad, la Iglesia, para poner ante Dios las necesidades de todos. Es un pan regalado a la humanidad y, que en cambio, solamente comemos algunos, aunque los alimentos son providencia que debe compartirse con la gracia de Dios.

… Como aquella ocasión en que había una gran multitud ante Jesús; era gente que tenía hambre. Y cuándo Él preguntó si alguien tenía algo sólo se encontró un niño dispuesto a compartir lo que tenía: cinco panes y dos peces. Jesús multiplicó ese gesto generoso. El verdadero milagro realizado por Jesús ese día no es sólo la multiplicación sino el compartir: “dad lo que tengáis y yo haré el milagro”.

P. Francisco: «¡Danos hoy nuestro pan de cada día!»

Salmo 146

Alaba, alma mía, al Señor:

alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista.

Lectura: Del Evangelio de Juan

Después de esto, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?». Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo». Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

(Juan 6, 1-11)

Silencio

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Padre bueno, haz que tengamos hoy el pan necesario para nosotros y para todos los hermanos. Danos un corazón generoso capaz de compartir. Que nunca dejemos de ser sensibles a las necesidades de los demás.

  • Concédenos, Padre, hambre de la Palabra y el Evangelio y haznos comunicadores del pan que alimenta el alma.

  • Danos Señor el Espíritu que nos impulsa y alimenta cada día.

  • Por todos los hambrientos y necesitados de lo más necesario, por los que luchan y buscan un vida digna; que encuentren leyes justas, apertura, acogida y ayuda allá donde estén o vayan.

  • Te damos gracias, Cristo, por el pan de la Eucaristía, signo de tu entrega hasta el límite y testimonio de lo que estamos llamados a ser. Te pedimos por todas las personas que siguiendo tu camino, se hacen pan para los demás, para que sepan mantenerse fieles al seguimiento sin desánimo y con esperanza.

Padrenuestro

Oración final

Señor mío, tú hablas con tus discípulos y dijiste:

Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”…

Tú siempre estás cerca de nosotros.
Nuestros senderos están entrelazados con los tuyos.
Haz que en nuestras vacaciones
logremos navegar mar adentro y encontremos
a nuestro Pescador, Pastor, Salvador, Hermano, Amigo, Padre,
y podamos encontrar a nuestros hermanos.

(Llévate a Jesús en vacaciones)

Padrenuestro – VI

Dom. XVIII T.O. – 4 Agosto 2019

«Hágase tu voluntad» (Lc 22, 42)

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Esta noche nos detenemos en la tercera invocación del Padre Nuestro: “Hágase tu voluntad”.

La voluntad de Dios es la salvación del hombre, de cada uno de nosotros. Dios con su amor llama a la puerta de nuestro corazón, ¿para qué? Para atraernos a Él y llevarnos adelante por el camino de la salvación.

“Hágase tu voluntad” es una invocación llena de ardiente confianza en Dios que quiere el bien para nosotros. Una oración valiente, incluso combativa, porque en el mundo hay muchas realidades que no obedecen al plan de Dios.

El “Padre Nuestro” es una oración que enciende en nosotros el mismo amor de Jesús por la voluntad del Padre, una llama que empuja a transformar el mundo con amor. Si rezamos es porque creemos que Dios puede y quiere transformar la realidad venciendo el mal con el bien. Tiene sentido obedecer a este Dios y abandonarse a Él incluso en la hora de la prueba más dura. Dios está y estará siempre con nosotros, cerca de nosotros, dentro de nosotros.

(Papa Francisco)

Lectura: Del Evangelio de San Lucas

Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:

«Orad, para no caer en tentación».

Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo:

«Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo:

«¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación».

(Lucas 22, 42).

Silencio

Salmo 26

El Señor es mi luz luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Te pedimos por los que atraviesan dificultades y desánimos en sus vidas, para que Tú seas su luz y esperanza.

  • Hijo del Dios vivo, Tú conoces nuestras pruebas y nuestra pobreza: concédenos vivir en tu amor y tu paz.

  • Padre, te pedimos por los que son perseguidos a causa de tu nombre; por todos los que buscan la justicia.

  • Para que seamos solidarios y compartamos nuestros bienes y nuestro tiempo con los demás, especialmente con los más desfavorecidos de la Tierra.

  • Para que los cristianos no cesemos de ir al encuentro de todos y seamos fermento de reconciliación en la familia humana.

  • Te pedimos por el grupo de Cáritas para que siga ayudando con su escucha atenta, tiempo y dedicación a nuestros hermanos que pasan por momentos de dificultad en sus vidas.

Padrenuestro

Oración final

Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”…

(Llévate a Jesús en vacaciones)

Padrenuestro – V

Dom. XVII T.O. – 28 Julio 2019

Venga a nosotros tu Reino (Mt 13)

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Cuando rezamos el «Padre nuestro», la segunda invocación con la que nos dirigimos a Dios es «¡Venga a nosotros tu Reino!».

Los signos de la venida de este Reino son múltiples, y todos son positivos. Jesús comienza su ministerio cuidando a los enfermos, tanto en el cuerpo como en el espíritu, de aquellos que vivían una exclusión social —por ejemplo, los leprosos—, de los pecadores mirados con desprecio por todos, también por los que eran más pecadores que ellos, pero se hacían pasar por justos.

«¡Venga a nosotros tu Reino!», repite con insistencia el cristiano cuando reza el «Padre nuestro». Jesús ha venido. Pero el mundo todavía está poblado por tanta gente que sufre, por personas que no se reconcilian y no perdonan, por guerras y por tantas formas de explotación. Todos estos hechos son una prueba de que la victoria de Cristo aún no se actuado completamente: muchos hombres y mujeres todavía viven con el corazón cerrado.

Por eso brota de los labios del cristiano: «¡Venga a nosotros tu Reino!». Que es como decir: «¡Padre, te necesitamos!, ¡Jesús te necesitamos! ¡Necesitamos que en todas partes y para siempre seas Señor entre nosotros!».

«Venga a nosotros tu Reino, ven en medio de nosotros». Sembremos esta palabra en medio de nuestros pecados y fracasos. Regalémosla a las personas que están derrotadas y dobladas por la vida, a los que han saboreado más odio que amor, a los que han vivido días inútiles sin haber entendido nunca por qué. Regalémosla a los que han luchado por la justicia, a todos los mártires de la historia, a los que han llegado a la conclusión de que han luchado por nada y de que el mal domina este mundo

“Venga a nosotros tu Reino” es como decir “Ven, Señor Jesús”. Y Jesús dice: “Vengo pronto”. Y Jesús viene, a su manera, pero todos los días. Tengamos confianza en esto. Y cuando recemos el «Padre Nuestro» digamos siempre: «venga a nosotros tu Reino», para sentir en el corazón: “Sí, sí, vengo, y vengo pronto”. ¡Gracias Señor!

(Papa Francisco)

Lectura: Del Evangelio de Mateo

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas:

«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».

«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».

(Mateo 13, 1-3; 31-33)

Silencio meditativo

¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!

¡Para construir tu Reino, Señor, cuentas con mis humildes manos! ¡Las pongo a tu disposición, Señor!

¡Pongo también mis pies, Señor, para poner en movimiento el amor, la justicia y la paz! ¡Los pongo a tu disposición, Señor!

¡Pongo también mis labios, Señor, para anunciar Tu Palabra! ¡Los pongo a tu disposición, Señor!

¡Destruye de mi corazón la pobreza del pecado para poder testimoniar tu Reino a mis hermanos, Señor! ¡Establece en mi corazón tu Reino de misericordia y amor para transformarlo profundamente!

¡Elimina el orgullo y el egoísmo de mi corazón tan humano y reemplázalo, Señor, con la gracia, el amor y la bondad! ¡Te pido Señor un cambio radical en mi vida que se abra un cielo nuevo y una tierra nueva!

¡Venga a nosotros Tu Reino, Señor!

(Orar con el corazón abierto: Meditaciones diarias para un sincero diálogo con Dios)

Salmo 93

El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder: así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno.

Levantan los ríos, Señor, levantan los ríos su voz, levantan los ríos su fragor; pero más que la voz de aguas caudalosas, más potente que el oleaje del mar, más potente en el cielo es el Señor.

Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Pidamos por la Iglesia. Que sea siempre un fiel testimonio del Reino de Dios .Un lugar de acogida incondicional, reconciliación sin límites, fraternidad verdadera, respeto en la diversidad, presencia y encuentro con el Resucitado.

  • Por los enfermos, los excluidos, los abandonados, por todos los que buscan un camino o una palabra que les haga descubrir la presencia de Dios, para que encuentren lo que anhelan a través de nuestras palabras y testimonio.

  • Padre, te pedimos por todos aquellos que siguen a Jesús en su vocación, al sacerdocio o a la vida consagrada. Para que el Señor les ayude en su camino y encuentren siempre la colaboración y compañía de los hermanos.

  • Roguemos al Señor, por los gobernantes de todos los pueblos, para que con el ejercicio de su autoridad, busquen crear caminos que favorezcan la igualdad y la paz entre todos los hombres.

  • Padre bueno, concédenos ese gran deseo de que “venga a nosotros tu Reino” en cada momento de nuestra vida. Que ese anhelo de tu Reino nos mantenga atentos y vigilantes para ser verdaderos testigos de tu Amor y de tu Gracia.

Padrenuestro

Oración final

Llévate a Jesús en vacaciones…

Señor mío, Tú hablas con tus discípulos y dijiste:
“Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

Padre nuestro – IV

Dom. XVI T.O. – 21 Julio 2019

Santificado sea tu nombre (Jn 12, 23-28)

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«¡Santificado sea tu nombre!».

En esta petición se siente toda la admiración de Jesús por la belleza y la grandeza del Padre, y el deseo de que todos lo reconozcan y lo amen por lo que realmente es. Y al mismo tiempo, está la súplica de que su nombre sea santificado en nosotros, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en el mundo entero.

Es Dios quien nos santifica, quien nos transforma con su amor, pero al mismo tiempo también somos nosotros quienes, a través de nuestro testimonio, manifestamos la santidad de Dios en el mundo, haciendo presente su nombre.

Dios es santo, pero si nosotros, si nuestra vida no es santa, hay una gran incoherencia. La santidad de Dios debe reflejarse en nuestras acciones, en nuestra vida. De lo contrario se hace daño, se escandaliza y no ayuda a la implantación del Reino.

Lectura: Del Evangelio de Juan (Jn 12, 23-28)

Jesús les dijo:

«Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora: Padre, glorifica tu nombre».

Silencio

Salmo 8

¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Pidamos al Señor que con la fuerza de su santidad destruya el mal que aflige a nuestro mundo.

  • Pidamos al Señor que nos conceda vivir con la convicción de que su amor redentor, que ha vencido al maligno, no nos abandona.

  • Roguemos a Dios para que no vacilemos en la incertidumbre y vivamos en la certeza de que Dios nos ama, Jesús ha dado su vida por nosotros y el Espíritu nos habita.

  • Roguemos para que seamos conscientes de que el mal no es eterno, está herido de muerte, porque ha sido vencido por Jesús y nosotros somos los encargados de expandir la santidad de Dios que lo vence.

  • Pidamos al Señor por todos nuestros hermanos que sufren, para que en nosotros encuentren siempre consuelo.

Padrenuestro

Oración final

Señor mío, tú hablas con tus discípulos y dijiste: Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”…

Convierte nuestras vacaciones en tiempos de búsqueda,
para que sean días de oro y tengamos tiempo para ti,
para el espacio de oración y reflexión,
para brindar la fe y testimonio del evangelio,
para practicar tu ley divina y la de tu iglesia,
para escuchar con más paciencia tu palabra,
para estar presentes en tu mesa de la eucaristía.

(Llévate a Jesús en vacaciones)

(Llévate a Jesús en vacaciones)

Padrenuestro – III

Dom. XV T.O. – 14 Julio 2019

Oración de comunidad: Nosotros (Mt 5, 45)

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Continuamos nuestro recorrido con el Papa Francisco para aprender a rezar, cada vez mejor, como Jesús nos ha enseñado.

La verdadera oración es la que se hace en el secreto del corazón. Sin embargo, aunque la oración del discípulo sea confidencial nunca cae en el intimismo. En el secreto de la conciencia, el cristiano no deja el mundo fuera de la puerta de su habitación, sino que lleva en su corazón personas, situaciones, problemas….

Hay una ausencia impresionante en el texto del Padre nuestro. Falta la palabra «yo». «Yo» no se dice nunca. Incluso las peticiones humanas más básicas, como la de tener comida para satisfacer el hambre, son todas en plural. En la oración cristiana, nadie pide el pan para sí mismo: dame el pan de cada día, no, danos, lo suplica para todos, para todos los pobres del mundo. ¿Por qué? Porque no hay espacio para el individualismo en el diálogo con Dios. No hay ostentación de los problemas personales como si fuéramos los únicos en el mundo que sufrieran. No hay oración elevada a Dios que no sea la oración de una comunidad de hermanos y hermanas, el nosotros.

Un cristiano lleva a la oración todas las dificultades de las personas que están a su lado. Cristo no pasó inmune al lado de las miserias del mundo: cada vez que percibía una soledad, un dolor del cuerpo o del espíritu, sentía una fuerte compasión, como las entrañas de una madre.

Podemos preguntarnos: cuando rezo, ¿me abro al llanto de tantas personas cercanas y lejanas?, ¿o pienso en la oración como un tipo de anestesia, para estar más tranquilo?

 

Lectura: Del Evangelio de Mateo (Mt 5, 43-48)

Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles?

Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

Silencio

Salmo 132

¡Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos!

Peticiones

Kyrie Eleison

  • Señor, enséñanos a orar. No queremos fingir ante ti. Ayúdanos a desnudar nuestro corazón, a mirarte y a dejarnos mirar por ti, que conoces y amas toda nuestra humanidad.

  • Queremos poner ante ti todos los rostros que cada día encontramos en el camino: Los amigos, los menos amigos, los hostiles… Todos ellos son parte también de nuestra oración. Ayúdanos a sentirnos responsables de los hermanos.

  • Tócanos, Señor, con tu Espíritu, y ablanda nuestro corazón. Que sepamos compadecernos de las lágrimas del prójimo, que nunca nos acostumbremos a ver sufrir al hermano.

  • Te pedimos por aquellos que, aparentemente, no te buscan. Sabemos que Tú les buscas más que a nadie.

  • Por todos los gobernantes y responsables de las grandes decisiones políticas y económicas. Que nunca cierren sus ojos ante el dolor de las personas, y que sea el bienestar de los más necesitados lo que les guíe.

Padrenuestro

Oración final

Señor mío, tú hablas con tus discípulos y dijiste:Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”…

Tú siempre estás cerca de nosotros.
Nuestros senderos están entrelazados con los tuyos.
Haz que en nuestras vacaciones
logremos navegar mar adentro y encontremos
a nuestro Pescador, Pastor, Salvador, Hermano, Amigo, Padre,
y podamos encontrar a nuestros hermanos.

(Llévate a Jesús en vacaciones)