Oración ante la Santa Cruz. Una esperanza fundada en la Palabra

XXIV Domingo T.O. – 16 Septiembre 2018

(Rm 15, 1-6)


Abecedario

San Pablo nos anima a “cargar” con las debilidades de los otros, a “acogernos” mutuamente, y a “buscar la satisfacción del prójimo”. Reflejamos que somos discípulos de Cristo cuando nos esforzamos por dar alegría a aquellos con los que no nos resulta fácil estar, porque nuestra prioridad no somos nosotros sino Cristo.

Este tipo de solidaridad radical requiere perseverancia, que está profundamente unida al consuelo y a la esperanza. La perseverancia que Pablo recomienda no es una elección fácil, pero tiende a limpiar y sanar las heridas en profundidad. En este estilo de vida, los desacuerdos y las dificultades de la vida son oportunidades para confiar a Dios cosas que nos tocan profundamente.

El acto de abandonarnos a Cristo en confianza se convierte en un factor de unidad mucho más profundo que las opiniones compartidas o las preferencias personales. Esto nos lleva a una alegría en Él que provoca el agradecimiento, revelando a otras personas una parte de la identidad de Dios.

Salmo 70:   A ti, Señor, me acojo

Lectura: De la Carta a los Romanos (Rm 15, 1-6)

Nosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los endebles y no buscar la satisfacción propia. Que cada uno de nosotros busque agradar al prójimo en lo bueno y para edificación suya. Tampoco Cristo buscó su propio agrado, sino que, como está escrito: «Los ultrajes de los que te ultrajaban cayeron sobre mí».

Pues, todo lo que se escribió en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, a fin de que a través de nuestra paciencia y del consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.

Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús; de este modo, unánimes, a una voz, glorificaréis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Peticiones

  • Señor, ayúdanos a ser sensibles ante las personas que pasan por momentos de dificultad, para que encuentren en nosotros apoyo y cercanía.

  • Señor, ayúdanos a poner al servicio de los demás los dones que cada uno hemos recibido de ti.

  • Te pedimos por todos aquellos que sufren a causa de la guerra, las injusticias, las ideologías o las creencias religiosas. Para que los gobernantes de los pueblos lleguen a un entendimiento y se pongan al servicio de los más necesitados y desprotegidos.

  • Te pedimos por los que se han alejado de la fe, para que encuentren en sus vidas, al igual que Zaqueo, un árbol que les permita “verte” de nuevo.

  • Padre, te pedimos por los inmigrantes que llegan a nuestras costas y barrios, para que entre todos demos ejemplo de acogida incondicional y fomentemos una sociedad más fraterna y solidaria.

Oración final (Miguel de Unamuno)

Dime tú lo que quiero,
que no lo sé…

Despoja a mis mansiones de su velo…
Descúbreme mi mar,
mar de lo eterno…

Dime quién soy… dime quién soy… que vivo…
Revélame el misterio…
Descúbreme mi mar…
Ábreme mi tesoro,
¡mi tesoro, Señor!

¡Ciérrame los oídos
ciérramelos con tu palabra inmensa,
que no oiga los quejidos
de los pobres esclavos de la Tierra!…
Que al llegar sus murmullos a mi pecho,
al entrar en mi selva,
me rompen la quietud!

Tu palabra no muere, nunca muere…
porque no vive…
no muere tu palabra omnipotente,
porque es la vida misma,
y la vida no vive…
no vive, vivifica…

¡Tu palabra no muere… nunca muere…
nunca puede morir!

Esperar contra toda esperanza

XXIII Domingo T.O. – 9 Septiembre 2018

(Rm 4, 16-22)

Marc Chagall. Abraham y los tres ángeles

 

Abraham es para nosotros Padre en la esperanza, no sólo Padre de la fe, sino Padre en la esperanza. El Dios que se revela a Abraham es el Dios que salva, el Dios que hace salir de la desesperación y de la muerte, el Dios que llama a la vida.

En la historia de Abraham todo se convierte en un himno al Dios que libera y regenera. Nuestra esperanza no se sostiene en razonamientos, previsiones y garantías humanas. Dios se manifiesta allí donde no hay más esperanza, donde no hay nada más en lo que esperar, precisamente como sucede para Abraham, frente a su muerte inminente y a la esterilidad de su mujer Sara.

El Papa Francisco nos dice: «¿Nosotros, todos nosotros, estamos convencidos de esto? ¿Estamos convencidos de que Dios nos quiere y que todo eso que nos ha prometido está dispuesto a cumplirlo? Abrid vuestros corazones y esta fuerza de Dios os llevará adelante y os enseñará qué es la esperanza. Éste es el único precio: abrir el corazón a la fe y Él hará el resto. Cuando Dios promete, cumple lo que promete».

Salmo138

Tú has creado mis entrañas

Lectura: De la Carta a los Romanos (Rm 4, 16-22)

… la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

Según está escrito: Te he constituido padre de muchos pueblos; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

Y, aunque se daba cuenta de que su cuerpo estaba ya medio muerto —tenía unos cien años— y de que el seno de Sara era estéril, no vaciló en su fe. Todo lo contrario, ante la promesa divina no cedió a la incredulidad, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, pues estaba persuadido de que Dios es capaz de hacer lo que promete; por lo cual le fue contado como justicia.

Peticiones

  • Señor, te pedimos la gracia de permanecer firmes no tanto en nuestras seguridades y nuestras capacidades, sino en la esperanza que brota de la promesa de Dios, como verdaderos hijos de Abraham.

  • Te pedimos por los gobernantes de las naciones para que reciban la sabiduría que viene de Ti y orientes sus esfuerzos por construir una sociedad más justa y en paz.

  • Por todos los que sufren, los que no tienen trabajo, víctimas de la guerra, la violencia, para que nunca se crean abandonados por Dios y puedan confiar en tu auxilio y en nuestra solidaridad.

  • Te pedimos Señor por todas las personas que en nuestro país y en muchos lugares tienen que salir de sus familias y de sus tierras, para que tu gracia las fortalezca y podamos juntos encontrar solución a sus necesidades.

  • Te pedimos por todos los niños, niñas y jóvenes que en estos días van a comenzar un nuevo curso escolar, especialmente por los menos favorecidos. Que la escuela sea para ellos un lugar de vida donde construyamos un mundo mejor para todos, con más oportunidades y más justo.

Oración por el cuidado de la casa común

XXII Domingo T.O. – 2 Septiembre 2018

(Gen 2, 4-15)

Image result for taking care of the earth

https://image.shutterstock.com/z/stock-vector-children-taking-care-of-planet-earth

En la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación el Papa Francisco nos invita a reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y participar en el cuidado del planeta como nuestro hogar común.

Nuestra actual forma de vida no es sustentable y la degradación del medio ambiente nos reta a examinar nuestros estilos de vida. Escuchemos el grito de la tierra y el de nuestros hermanos, y trabajemos juntos como una Familia Global para proteger nuestra casa común.

No perdamos la esperanza: «El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado […] porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos».

Salmo 146

Alabad al Señor que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Lectura: Del libro del Génesis (Gen 2, 4-15)

El día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo; pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo.

Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.

El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara.

Peticiones

  • Dios Creador, fortalece en nosotros la voluntad de cuidar la fragilidad del mundo en que vivimos y a vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios.

  • Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar a los abandonados y a los olvidados de esta tierra que son tan valiosos a tus ojos.

  • Dios de amor, muéstranos nuestro lugar en este mundo como instrumentos de tu cariño por todos los seres de esta tierra.

  • Dios de Misericordia, concédenos recibir tu perdón y de transmitir tu misericordia en toda nuestra casa común.

  • Dios Creador, toca los corazones de los que buscan sólo beneficios a costa de los pobres y de la tierra

  • María, Madre y Reina de todo lo creado, ayúdanos a mirar este mundo con ojos más sabios.

Oración cristiana con la creación      (‘Laudato si’ – Papa Francisco)

Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas,
que salieron de tu mano poderosa.
Son tuyas,
y están llenas de tu presencia y de tu ternura.
Alabado seas.

Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María,
te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura
con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.

Espíritu Santo, que con tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre
y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones
para impulsarnos al bien.
Alabado seas.

Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte
en la belleza del universo,
donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud
por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos
con todo lo que existe.

Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.
Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia,
amen el bien común, promuevan a los débiles,
y cuiden este mundo que habitamos.

Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,
para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino
de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas.
Amén.

El Evangelio de la familia

XXI Domingo T.O. – 26 Agosto 2018

(Lc 2, 48)

 

EMF dublín

«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados»

   Los Evangelios narran muy pocos acontecimientos de la Sagrada Familia de Nazaret. En el pasaje llamado comúnmente “el niño Jesús perdido y hallado en el Templo” cuenta que la Familia de Nazareth “está en crisis”.

   La Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares. El punto fundamental, por lo tanto, no es la ausencia de crisis en las familias (no hay una sola familia, ni siquiera la Sagrada Familia, que esté exenta), sino cómo reaccionar ante cualquier crisis.

   La gran cuestión no es dónde está el hijo físicamente sino dónde está en un sentido existencial, dónde está posicionado desde el punto de vista de sus convicciones, de sus objetivos, de sus deseos, de su proyecto de vida.

   Padre y madre, son “cooperadores del amor de Dios Creador y en cierta manera sus intérpretes”. Muestran a sus hijos el rostro materno y el rostro paterno del Señor.

 

Lectura: Del Evangelio de San Lucas (Lc 2, 41-52)

   Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

   Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

   Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

   Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

   Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Peticiones

  • María, mujer de la escucha, haz que se abran nuestros oídos; que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las miles de palabras de este mundo.

  • Haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, a cada persona que encontramos, especialmente a quien es pobre, necesitado, con dificultades.

  • María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús sin vacilaciones.

  • Danos la valentía de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida.

  • María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan «deprisa» hacia los demás, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, la luz del Evangelio al mundo.

ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS – Dublín 2018

ORACIÓN

Dios, Padre nuestro,
somos hermanos en Jesús, tu Hijo,
una familia, en el Espíritu de tu amor.

Bendícenos con la alegría del amor.

Haznos pacientes y bondadosos,
amables y generosos,
acogedores de aquellos que tienen necesidad.
Ayúdanos a vivir tu perdón y tu paz.

Protege a todas las familias con tu cuidado amoroso.

Incrementa nuestra fe,
fortalece nuestra esperanza,
protégenos con tu amor,
haz que seamos siempre agradecidos

por el regalo de la vida que compartimos.

Amén.

Oración de esperanza

XX Domingo T.O. – 19 Agosto 2018
(Lc 18, 38)

«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»

Resultado de imagen de fano ciego

 

   Un ciego, fuera del camino para no estorbar, no sabe a dónde ir…, ni puede, pide limosna. ¡Cuantas personas conocemos así! No sólo los que están en la calle sin nada. Cada vez hay más que están viviendo en una pobreza social y espiritual, depresivos, angustiados, estresados…

   Hay una hermosa oración que la repiten los tres evangelistas y en distintas circunstancias: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Una oración sencilla y profunda que se ha convertido en la piedra angular de tantas tradiciones espirituales.
Las personas que la oran están en una situación de precariedad, muy necesitadas tanto de vida social como de paz interior. Tenemos dependencia y pedimos; sabiéndonos inferiores, perseveramos. Estamos necesitados de ser mirados en el silencio orante y de sentir que existimos para los demás. Es una oración de intercesión por todos los que se encuentran en situación de pobreza.

   Ésta es una oración de esperanza y de fe, porque nos dirigimos a Aquel que puede abrir las puertas y resolver el problema… y dejarme mirar al horizonte, el horizonte de la Vida.

Del Evangelio de San Lucas… (Lc 18, 38)

Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno».

Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».

Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «Señor, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Peticiones

  • Jesús el Cristo, te damos gracias por la vida del hermano Roger: El fuego de tu amor lo habitó. Él comprendió que Tú has venido para reunir a todos los humanos en una sola comunión. Nosotros querríamos, como él, abandonarnos en ti en la confianza del corazón y ser mujeres y hombres que preparan la paz (Hermano Alois).
  • La confianza que ponemos en Ti, Jesús, nos conduce a ser agradecidos con todo lo que nos pones en el camino, solo Tú sabes lo que es bueno para cada uno y para todos.
  • Espíritu Santo, danos la Gracia de la fidelidad y perseverancia en la oración, auméntanos la fe de tu Presencia en el silencio y en las relaciones con los que nos rodean hacia la Unidad.
  • Te pedimos perdón por los errores que cometemos los que nos llamamos cristianos perjudicando a la Iglesia.
  • Muestra tu rostro a quienes tienen una muerte violenta y repentina, y a los que sufren enfermedades lentas y dolorosas.
  • Por los niños maltratados, por los jóvenes sin esperanza para sus proyectos de vida, para que puedan tener un futuro sin violencia y de respeto mutuo.
  • María, no nos dejes de mirar con tu amor de Madre que nos das alegría y ternura.