Dichosos los que mueren en el Señor

XXX Domingo T.O. – 28 Oct 2018

«No temas, basta que tengas fe» ( Mc 5, 36 )

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«Niña, ¡levántate!»

¡Cómo deseamos escuchar estas palabras, con la seguridad de que se van a realizar! Las pronunció Jesús, el único que tiene esa autoridad. Lo buscamos en el silencio de la oración, quizás no lo oímos, pero ¿qué será necesario para que le obedezcamos y lo manifestemos en la simple alegría serena?

Puede ser que estemos dormidos, sentados y cansados esperando “algo” que nos haga continuar, en un estado anímico por el que pasamos muchos, y que los demás definen como un “estar muerto en vida”.

Nos dice el Papa Francisco, hablando de Abraham, padre de la fe:

“Nuestra esperanza no se sostiene en razonamientos, previsiones y garantías humanas; se manifiesta allí donde no hay nada más en lo que esperar. Él tuvo esperanza contra toda esperanza, porque la gran esperanza está enraizada en la fe y, precisamente por esto, es capaz de ir más allá. Sí, porque no se funda en nuestra palabra, sino sobre la palabra de Dios. ¡Abre el corazón a la fe y Él hará el resto!”.

Salmo

Del Evangelio de San Marcos (Mc 5, 36)

Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».

… llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». Jesús le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe»… y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida». …entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se levantó inmediatamente y echó a andar.

Peticiones

  • Espíritu de Dios, te damos gracias por tus dones. Necesitamos que aumentes nuestra fe, esperanza y su expresión en el amor.

  • Que María nos siga inspirando en su fidelidad a Dios. Enséñanos la virtud de la espera, incluso cuando todo parezca sin sentido.

  • Jesús, Tú estás con todos, incluso con los que no tienen conciencia de tu presencia. Te pedimos por los que aún no te conocen.

  • Cristo resucitado, Tú pones en nuestros corazones el deseo de tu reino, Tú nos llamas a compartir los frutos de la tierra y del trabajo; en tus manos ponemos toda nuestra vida.

  • Padre, en tantos desastres naturales, te suplicamos por los que han perdido todo. Te pedimos por aquellos que abandonan sus tierras con esperanza de mejorar. Te pedimos por el sistema social, por nuestros dirigentes, para una mayor solidaridad humana.

  • Por las familias, para que tu Luz ilumine cada uno de los rincones de sus hogares y tu presencia les ayude a caminar entre las dificultades cotidianas. Por todos nosotros para que tu Luz nos haga ver con claridad tu voluntad y tu Espíritu nos ayude en el cotidiano caminar.

Oración

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