Sábado Santo

3 Abril 2021

«Oración ante el sepulcro»

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Hans Holbein el Joven (s. XVI)

AUDIO

Nuestra mirada hacia nuestro Señor.

(Oculi nostri…)

Señor Jesús, una vez más te entregan a las manos del hombre, pero esta vez te acogen las manos amables de José de Arimatea y de algunas mujeres piadosas venidas de Galilea, que saben que tu cuerpo es precioso.

Estas manos representan las manos de todas las personas que nunca se cansan de servirte y que hacen visible el amor del que el hombre es capaz.

Este amor es el que justamente nos hace esperar en que un mundo mejor es posible; sólo basta que el hombre esté dispuesto a dejarse alcanzar por la gracia que viene de Ti.

Oh Dios, eterna luz y día sin ocaso, colma de tus bienes a los que se dedican a tu alabanza y al servicio del que sufre, en los innumerables lugares de sufrimiento de la humanidad.

(Via Crucis 2020 – XIV estación: Jesús es puesto en el sepulcro)

Salmo 63

Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento,

protege mi vida del terrible enemigo;

escóndeme de la conjura de los perversos

y del motín de los malhechores:

afilan sus lenguas como espadas

y disparan como flechas palabras venenosas,

para herir a escondidas al inocente,

para herirlo por sorpresa y sin riesgo.

Se animan al delito,

calculan cómo esconder trampas,

y dicen: “¿Quién lo descubrirá?”

Inventan maldades y ocultan sus intenciones,

porque su mente y su corazón no tienen fondo.

Pero Dios los acribilla a flechazos,

por sorpresa los cubre de heridas;

su misma lengua los lleva a la ruina,

y los que lo ven menean la cabeza.

Todo el mundo se atemoriza,

proclama la obra de Dios

y medita sus acciones.

El justo se alegra con el Señor, se refugia en él,

y se felicitan los rectos de corazón.

Gloria al Padre…

Salmo 4

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;

tú que en el aprieto me diste anchura,

ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,

amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,

y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis,

reflexionad en el silencio de vuestro lecho;

ofreced sacrificios legítimos

y confiad en el Señor.

Hay muchos que dicen: “¿Quién nos hará ver la dicha,

si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?”

Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría

que si abundara en trigo y en vino.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,

porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.

Gloria al Padre…

Él me da la salvación, en Él confío y nada temo.

En Él confío y nada temo.

Salmo 15

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;

yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.

Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen.

Multiplican las estatuas de dioses extraños;

no derramaré sus libaciones con mis manos,

ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;

mi suerte está en tu mano:

me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre…

mi alma reposa sólo en Ti. (bis)

Lectura del Evangelio de S. Lucas

La Piedad y Miguel Ángel: un idilio eterno - líneas sobre arte

Había un hombre, llamado José, que era miembro del Sanedrín, hombre bueno y justo (este no había dado su asentimiento ni a la decisión ni a la actuación de ellos); era natural de Arimatea, ciudad de los judíos, y aguardaba el reino de Dios. Este acudió a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.

Era el día de la Preparación y estaba para empezar el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron, y vieron el sepulcro y cómo había sido colocado su cuerpo.

(Lc 23, 50 – 55)

Lectura de una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado

Silencio

Stabat Mater dolorosaPergolesi

Peticiones

Kyrie Eleison, Christe Eleison;

  • Señor, te pedimos que ilumines las oscuridades de nuestro corazón, que mantengamos nuestra confianza, y alimentemos la esperanza en tu Resurrección.
  • Para que crezca nuestra confianza en el amor que nos regalas al librarnos de nuestras tinieblas.
  • Por los que trabajan con los pobres, con los extranjeros y los excluidos, especialmente por los misioneros.
  • Enséñanos a mirar a nuestro alrededor con mirada de compasión para nunca condenar sino comprender a los que nos rodean y consolar al que sufre.
  • Por la paz en el mundo y la liberación de todos los pueblos, que trabajemos por el reino de Dios.
  • Acuérdate de los que pasan la dura prueba de la vida, por los enfermos y moribundos, por los que se enfrentan a la cruda realidad de la muerte.
  • Por las víctimas de la guerra y el terrorismo, para que encuentren fortaleza y consuelo en la Resurrección de Cristo Jesús.

Padrenuestro

Oración final

Señor Jesús,

ahora descansas de tanto amar a los hombres,

has muerto por nosotros, nos has regalado tu vida

para que nuestras faltas de amor no nos paralicen.

Al contemplar tu cuerpo sepultado,

en nuestro interior deseamos hallar una respuesta:

fortalécenos para hacer de nuestra vida la respuesta adecuada.

Espíritu Santo,

queremos manternernos junto al sepulcro, mirarte y esperar.

Ilumina nuestra vida, que tu abrazo de amor nos llene de sentido;

que seamos fieles como María, guardando todo en el corazón.

Cantos

(Cristo Salvador, Hijo del Padre, danos la paz)

quien a Dios tiene nada le falta.

Nada te turbe, nada te espante: sólo Dios basta.

(Bueno es confiar y esperar en el Señor)

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Sylvain de Taizé