Oraciones

 

Cinco días de fiesta, oración y encuentro | Alfa y Omega

 

Orar en el silencio del corazón (Hno. Roger de Taizé)

UNA SENCILLA ORACIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA

  1. Espíritu Santo, concédenos poner paz allí donde hay antagonismos, y hacer perceptible; Por medio de nuestra vida, un reflejo de la compasión de Dios. Sí, concédenos amar y decirlo con nuestra vida.

  2. Jesús, nuestra paz, por tu evangelio tú nos llamas a ser muy sencillos y muy humildes. Tú haces crecer en nosotros un agradecimiento infinito por tu continua presencia en nuestros corazones.

  3. Dios de consolación, incluso si no sintiéramos nada de tu presencia, tú estás ahí. Tú presencia es invisible, pero tu Espíritu Santo está siempre en nosotros.

  4. Espíritu Santo, que llenas el universo, tú pones al alcance de nuestra fragilidad humana estos valores del Evangelio: la bondad del corazón, el perdón, la compasión.

  5. Dios de todos los seres humanos, cuando con sencillez deseamos acoger tu amor, poco a poco se enciende una llama en lo más recóndito de nuestra alma. Pueda que sea muy frágil, pero arde siempre.

  6. Jesús, esperanza nuestra, en ti encontramos la consolación con la que Dios viene a inundar nuestras vidas, y comprendemos que, en la oración; podemos entregártelo todo, confiarte todo.

  7. Espíritu Santo, Tú tienes para todos nosotros una llamada, Por eso, ven a preparar nuestros corazones, para que podamos descubrir lo que esperas de cada uno de nosotros.

Oración a María por los enfermos (Covid-19)

Oh María,
tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del pueblo romano,
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que lo concederás
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta
después de esta prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que Jesús nos dirá,
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y se cargó de nuestros dolores
para guiarnos a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

(Francisco – Roma 27/3/2020)

Aniversario ‘Laudato Si’ – Semana de oración

Dios de amor, Creador del cielo y la tierra y de todo lo que contienen,
nos creaste a tu imagen y nos hiciste custodios de toda tu creación.
Nos has bendecido con el sol, el agua y la tierra fértil para que todos pudiéramos alimentarnos.
Abre nuestras mentes y toca nuestros corazones,
para que podamos responder al don de tu creación.

Ayúdanos a ser conscientes de que nuestra casa común no sólo nos pertenece a nosotros,
sino también a todas las criaturas y a todas las generaciones futuras,
y que es nuestra responsabilidad preservarla.
Que ayudemos a garantizar que cada persona cuente
con la alimentación y los demás recursos que necesita.

Hazte presente entre los necesitados en estos tiempos difíciles,
especialmente los más pobres y los que corren más riesgo de ser abandonados.
Transforma nuestro miedo y sentimientos de soledad en esperanza y fraternidad
para que podamos experimentar una verdadera conversión del corazón.

Ayúdanos a expresar nuestra solidaridad de forma creativa
para hacer frente a las consecuencias de esta pandemia mundial,
haznos valientes para acometer los cambios que se necesitan en busca del bien común,
que podamos sentir ahora más que nunca
que todos estamos interconectados y que somos interdependientes,
permítenos escuchar y responder al clamor de la tierra y al clamor de los pobres.

Que todos estos sufrimientos sean los dolores del nacimiento de un mundo más fraterno y sostenible.
Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén

BENEDICTUS (Cántico de Zacarías)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a tí, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante de Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el Sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
(Lc 1, 67-79)

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MAGNIFICAT (Cántico de María)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
(Lc 1, 39-56)

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NUNC DIMITIS (Cántico de Simeón)

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
(Lc 2, 29-32)

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ORACIÓN POR LA PAZ

Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica.

Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas… Pero nuestros esfuerzos han sido en vano.

Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra!»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz.

Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino.

Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón.

Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz. Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra.

Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén.

(Papa Francisco)

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ORACIÓN POR NUESTRA TIERRA Resultado de imagen de season of creation

Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.

Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.

Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.

Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas
en nuestro camino hacia tu luz infinita.

Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

LAUDATO SI’ – P. Francisco

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ORACIÓN CRISTIANA CON LA CREACIÓN

Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas,
que salieron de tu mano poderosa.
Son tuyas, y están llenas de tu presencia y de tu ternura.
Alabado seas.

Hijo de Dios, Jesús,
por ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María,
te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura con tu gloria de resucitado.
Alabado seas.

Espíritu Santo, que con tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre
y acompañas el gemido de la creación,
tú vives también en nuestros corazones para impulsarnos al bien.
Alabado seas.

Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte en la belleza del universo,
donde todo nos habla de ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud
por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.

Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo
como instrumentos de tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.
Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia,
amen el bien común, promuevan a los débiles,
y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,
para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas. Amén.

LAUDATO SI’ – P. Francisco

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TIEMPO DE LA CREACIÓN Resultado de imagen de sinodo amazonia

Creador de Vida, La Tierra está llena de Tus criaturas, y por Tu sabiduría las hiciste todas.

En Tu palabra, la Tierra produjo plantas que dieron semillas y árboles que dieron frutos, las aguas se llenaron de enjambres de criaturas vivas, y el mundo se llenó de aves con alas, animales que caminan y criaturas que se arrastran sobre el suelo.

Montañas, llanuras, rocas y ríos albergan diversas comunidades y, a través de las estaciones cambiantes, Tu Espíritu renueva los ciclos de vida.

Durante este Tiempo de la Creación, abre nuestros ojos para ver la preciosa diversidad que nos rodea. Ilumina nuestras mentes para apreciar el delicado equilibrio que mantiene cada criatura. Inspíranos a conservar los preciosos hábitats que nutren esta red de la vida.

En nombre de Aquel que vino a proclamar la buena nueva a toda la creación, Jesucristo.

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ORACIÓN A MARÍA

LA MUJER DE LA ESCUCHA, DE LA DECISIÓN, DE LA ACCIÓN *Resultado de imagen de maria en el silencio

María, mujer de la escucha, haz que se abran nuestros oídos; que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las miles de palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, a cada persona que encontramos, especialmente a quien es pobre, necesitado, tiene dificultades.

María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús sin vacilaciones; danos la valentía de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida.

María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan «deprisa» hacia los demás, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, la luz del Evangelio al mundo. Amén.

* P. Francisco. Santo Rosario (Plaza de San Pedro, 2013)

ORACIÓN A MARÍA…

MADRE DEL SILENCIO, DE LA BELLEZA, DE LA TERNURA*

Madre del silencio, que custodia el misterio de Dios, líbranos de la idolatría del presente, a la que se condena quien olvida.

Purifica los ojos de los Pastores con el colirio de la memoria: volveremos a la lozanía de los orígenes, por una Iglesia orante y penitente.

Madre de la belleza, que florece de la fidelidad al trabajo cotidiano, despiértanos del sopor de la pereza, de la mezquindad y del derrotismo.

Reviste a los Pastores de esa compasión que unifica e integra: descubriremos la alegría de una Iglesia sierva, humilde y fraterna.

Madre de la ternura, que envuelve de paciencia y de misericordia, ayúdanos a quemar tristezas, impaciencias y rigidez de quien no conoce pertenencia.

Intercede ante tu Hijo para que sean ágiles nuestras manos, nuestros pies y nuestro corazón: edificaremos la Iglesia con la verdad en la caridad.

Madre, seremos el Pueblo de Dios, peregrino hacia el Reino. Amén.

* P. Francisco. Plegaria a María (2013)